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“¡Mamáaaa, me pica la cabeza!”

El verano es tiempo de casales, colonias o campamentos y eso significa muchos niños y niñas juntos durante todo el día. Nuestros hijos se llevarán recuerdos y vivencias juntos pero puede que también se lleven… ¡Piojos! El título de nuestra primera entrada del blog es una de las frases más temidas en casa durante la época estival (y a veces no nos limitamos al verano). A continuación os contamos una vivencia personal…

La cocina, en estado de alerta por la inundación de alimentos en estado de descongelación. El trayecto desde la cocina hasta la lavadora se ha vuelto impenetrable, parece una barrera de obstáculos formada por una combinación de ropa de cama, sábanas de sofá, peluches, camisetas y fundas de asientos infantiles. Los niños con cara de zombie, colocados ante el televisor y con ojos llorosos, se hallan inmovilizados en un sofá cubierto con sábanas. Llevan horas así, absortos mirando la televisión. Cada uno con una bolsa de plástico cubriéndoles el pelo.

¿Qué ha pasado?

Todo comenzó así: “¡Mamáaaa, me pica la cabeza!”. ¡Que no cunda el pánico, cabe la remota posibilidad de que se trate de restos de champú mal aclarado!

Respiro hondo y me dispongo a iniciar la…

Fase 1: Preparativos y puesta en marcha del “examen rápido”

piojos

Preparo un bol con fondo de un color claro (para ver posibles víctimas!), lo lleno con agua hirviendo al que añado un poco de vinagre. Coloco toallas blancas a los hombros del posible huésped involuntario y cubro el sofá en el que sentarán con sábanas blancas. En la mesita al lado del sofá me esperan: Cepillo de plástico, toallas de papel de cocina, el peine anti-liendres.

Inicio el examen rápido. Pongo la luz fuerte, examino la nuca y la parte de detrás de la orejas y, por si no viera nada (puntitos oscuros o blancos), cepillo el pelo y posteriormente paso el peine anti-liendres (del que tenemos una bonita colección de varios colores ya que viene con la mayoría de los productos… Supongo que para justificar el elevadísimo precio).

Tras cada repasada sumerjo el peine anti-liendres en el agua con vinagre, lo golpeo un poco contra las paredes del bol y lo examino bien: ¿Hay bichos o tal vez alguna liendre? Antes de volver a la caza, lo seco bien con el papel de cocina para no aguar la solución antibichos ni quemar al niño con el peine caliente. En el probable caso de haber sido exitosa en la búsqueda pasamos a la…

Fase 2: ¡Operación ataque!

Necesitaré ropa de cama nueva, mucho espacio en el congelador, hervir y congelar cosas, DVD que dure un par de horas, colonia antibichos y bolsas de plástico.

Una vez he sacado todas las fundas de los sofás (por suerte las solemos proteger con unas sábanas para facilitar su limpieza), las cubro con otras sábanas o toallas grandes, tapo los ojos de los niños, les enjuago la cabeza con una colonia antibichos (todo comprobado: Las colonias más suaves en el caso de mis hijos no funcionan. Tienen que ser las fuertes. Tampoco escucho ese prometido chirrido en el aparato eléctrico que se supone anuncia la muerte del bicho por quemadura), les cepillo bien el pelo para permitir que la colonia quede bien repartida y les cubro el cabello con una bolsa de plástico que cerraré bien con celo si hiciera falta.

Ahora viene la fase que más les gusta: ¡Mirar la TV! Durante las primeras 5-6 operaciones de este tipo, seguí la recomendación de una amiga farmacéutica y dejé actuar el líquido (en aquél entonces más suave por cierto) durante 2 películas (=4 horas). Ahora compro el líquido más fuerte y acorto ese período a la mitad (o algo menos).

Mientras que ellos disfrutan de la televisión y se dejan servir bebidas, alimentos y lo que les haga falta para no tener que desplazarse, cambio y lavo toda la ropa de cama, fundas de los asientos infantiles del coche, gorras y gorros, etc. Lavo o congelo (en bolsa de plástico cerrada con clip) los peluches y hiervo los cepillos, peines, diademas, etc.

Ahora, me siento detrás del primer niño, le saco la bolsa de plástico y vuelvo a pasar el peine anti-liendres (volviéndolo a sumergir en la solución con vinagre cada dos por tres). Una vez el niño no aguanta más, procedo a examinar mechón por mechón -o sea centímetro por centímetro- en busca de las liendres que no hayan querido desprenderse con la química, para desahuciarla con violencia con la puntas de mis uñas.

El mismo procedimiento con cada uno de los niños.

La verdad es que las primeras veces todavía me escandalizaba. Ahora ya no…

¡Kinder-consejo!

Tras haber probado infinidad de marcas de líquidos anti-piojos (desde los más baratos a los más caros) nosotros nos quedamos con uno de la marca Zeta. Recomendado en peluquerías, es el más barato y efectivo que hemos probado.

 

Además, os recomendamos un libro para todos los que han tenido piojos alguna vez… ¡Conócelos para librarte de ellos! Estos bichitos insoportables disfrutan haciendo excursiones por las cabezas de los niños… Si han visitado alguna vez la tuya, seguro que te interesa saber: Cómo viven, cuánto duran y, sobre todo, cómo librarte de ellos. A partir de 5 años.

tienes piojos

 

Podréis encontrarlo en nuestra tienda de Castelldefels y próximamente en nuestra tienda online.

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